Gianni Vattimo: "En Europa se impone el tecnofascismo y el terrorismo económico"
 11 Nov. 2013 Adolfo Luján 
Madrid, 12 de noviembre de 2013. Bajo el título “La política en la época de su neutralización técnica en Europa y en las potencias emergentes”, el catedrático de Hermenéutica Filosófica de la Universidad de Turín, Gianni Vattimo, realizó ayer una ponencia en La Casa Encendida dentro del ciclo de conferencias sobre los países emergentes, organizado por Le Monde Diplomatique en español y la Fundación Mondodiplo.   Este pensador, clave para entender la posmodernidad, esbozó un panorama muy pesimista sobre la situación que se vive actualmente en los países occidentales en relación a la política. Por un lado, explicó cómo se está “imponiendo un tecnofascismo en todos los Estados europeos”, a través de la “neutralización técnica de la política” por la ciencia económica que impone sus dogmas y leyes como si fueran científicos y, por tanto, incuestionables y supuestamente neutrales y objetivos. Según su visión, estas leyes científicas económicas, que “han impregnado los programas políticos tanto de los partidos de derecha como de izquierda, haciéndolos prácticamente iguales”, han dado lugar a las políticas de austeridad como solución única a la crisis económica. Como consecuencia, aumenta la conflictividad social y, por tanto, el autoritarismo del Estado para reprimirla. “Del tecnofascismo pasaremos directamente al fascismo”, afirmó el filósofo recordando que “hoy día las armas más vendidas son las que se utilizan para reprimir a los ciudadanos”.   Ante esta dinámica, reconoció estar muy preocupado por el “sentimiento de resignación que nos invade a los ciudadanos”. Según él, lo que se ha practicado desde los poderes financieros es “terrorismo económico” y explicó este concepto con el ejemplo de su país, Italia, y las imposiciones del Gobierno de Monti, “tras meses de amenazas y bombardeos sobre cómo iba a empeorar la situación, cómo iba a subir la prima de riesgo y cómo se iban a ir las empresas del país”.   “Estamos construyendo un mundo en el que parece que solamente nos queda ser terroristas”, sentenció en un momento de su intervención, señalando cómo él mismo es considerado “casi terrorista y enemigo total, sólo por pertenecer a un movimiento contra el tren bala”, haciendo referencia a su oposición al tren de alta velocidad del norte de Italia y que, según su opinión, “es una obra muy costosa e innecesaria, peligrosa para el medio ambiente porque va a atravesar una parte de los Alpes y no va a beneficiar a los ciudadanos”.   Finalmente, afirmó que “la única esperanza que ve posible es la presión que se realice desde los países emergentes y que puedan romper el balance internacional de poderes y la supremacía de los países occidentales”. Explicó que América Latina puede ser el futuro para Europa, ya que son “países muy ricos en recursos con democracias jóvenes y ciudadanos que aún creen en la política”. Según él, “cuando se mueva África, cuando se muevan los países emergentes y rompan del todo con el colonialismo que aún existe, se puede quebrar el balance del sistema de poder en el mundo”.

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