Una concentración en Lavapiés condena las muertes en las fronteras
 23 Abr. 2015 Eliezer Sanchez 
Madrid, 23 de abril de 2015. Alrededor de 200 personas se han concentrado esta tarde en la madrileña plaza de Lavapiés para mostrar su rechazo a la política migratoria de la Unión Europea, a la que consideran “responsable” de las muertes en el Mediterráneo de las personas migrantes.   La Operación Tritón –el operativo lanzado el pasado mes de noviembre por la agencia Frontex para la gestión de fronteras de la UE– “ha aumentado la protección de las fronteras pero no de las vidas humanas”, protestaba uno de los asistentes. “Anteponen el negocio de las fronteras a la vida de las personas”, denunciaba otras de las manifestantes, que se refería al Mediterráneo como “la mayor fosa común del planeta”.   La concentración es la respuesta vecinal al naufragio en el Mediterráneo del pasado domingo 19 de abril que causó la muerte a 950 personas y que aumenta la cifra de fallecidos en la Frontera Sur en el primer trimestre del año a 2.050. A ellos han querido recordar los asistentes, y lo han hecho encendiendo velas en su homenaje con las han dibujado un enorme ‘SOS’ en el suelo.   A continuación han leído en castellano y francés un manifiesto que exigía a la UE “un cambio radical en su política de cierre de fronteras” que pase por la concesión de visados en los países de origen. “La UE les califica de ilegales para no tener que enfrentarse a lo que realmente son: potenciales refugiados, víctimas de distintos conflictos, la mayoría de los cuales deberían estar amparados por los tratados internos de la UE”, han dicho. “No es un problema de falta de recursos sino de falta de voluntad”, insistían, y acusaban a la UE de “invertir en el control de las personas pero no en su salvamento”.   También han tenido palabras para el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, al que han calificado de “responsable directo de la tragedia” por considerar que salvar vidas en el Mediterráneo puede provocar un efecto llamada. “No se está produciendo un ‘efecto llamada’, sino un ‘efecto expulsión’, resultado de las políticas en África”, añadían.   Cerraban el acto pidiendo al Consejo Europeo que adoptara medidas de urgencia “desde un punto de vista humanitario, y no bélico” y reivindicando que el Mediterráneo “se convierta en un espacio de libre circulación de personas”.

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