P. Iglesias a los enfermos de Hepatitis C: "Que algunos de vosotros tengáis que morir antes significa que otros viven como Dios"
 20 Ene. 2015 Dani Gago 
Madrid - Bruselas, 22 de enero de 2015. El reloj pasaba de las 00:15 horas del jueves cuando, en la Terminal 2 del aeropuerto de Barajas, una treintena de camisetas rojas bajaban de un avión procedente de Bruselas. Los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C (PLAFHC) llegaban a Madrid agotados, pero cargados de ilusión. Cerca de 20 familiares y compañeros les esperaban al otro lado de las puertas de las cintas de equipajes al grito de “sí se puede, tratamiento para todos”. Ambos grupos se fundieron en abrazos, sin dejar de corear las consignas que llevan meses trasladando a cada foro al que tienen acceso. Fue, seguramente, el momento más emotivo de un día que había durado más horas de las que la salud de la mayoría puede afrontar con soltura. En calidad de eurodiputado, Pablo Iglesias había invitado a la PLAFHC al Parlamento Europeo para que pudiera trasladar sus reivindicaciones a la UE. Pero la experiencia superó las expectativas de los miembros de la Plataforma. No sólo consiguieron reunirse con representantes de todos los partidos políticos españoles con presencia en la arena europea -salvo con el PP-. Lograron además concentrarse en la Plaza de Luxemburgo, a las puertas del Parlamento. Una actuación contraria a la normativa de la institución que, sin embargo, no presentó resistencia alguna. Desplegaron pancartas con lemas como “menos corrupción y más medicación” y encendieron velas en memoria de los 12 muertos diarios que la Hepatitis C se cobra en España. Sin alzar apenas la voz, repetían como un mantra que “el Gobierno español salva a los bancos mientras abandona a sus suerte a los enfermos. Hay nueve millones de afectados en Europa. Exigimos un Plan Europeo contra la Hepatitis C”. La concentración, sin embargo, no fue lo único excepcional que la PLAFCH consiguió ayer. David Lowe, jefe de unidad del Secretariado de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, salió a la calle acompañado de David Hammerstein, ex eurodiputado de Los Verdes y representante del Foro Transatlántico de Consumidores, para recibir, en mano, la petición “Plan Europeo contra la Hepatitis C y a favor de la erradicación de la Hepatitis C en la Unión Europea". Teresa Rodríguez, eurodiputada de Podemos, había salido a saludar a los miembros de la PLAFHC y estaba tan sorprendida por la actuación de Lowe como los trabajadores que salían del edificio al ver las pancartas -pocos se resistieron a fotografiar la escena-. “Esto es inaudito, no se ha visto en la vida. Normalmente hay que entregarlo por registro”, decía Rodríguez.   En su petición, la PLAFHC solicita a los organismos de la UE que tomen cartas en el asunto porque, si bien el organismo supranacional no tiene competencias directas en materia de financiación de la sanidad pública ni potestad para fijar los precios de los fármacos, sí las tiene sobre otras normas que afectan el acceso a los medicamentos contra la hepatitis C, como “la propiedad intelectual, el comercio internacional, la investigación e innovación científicas, la deuda pública de los Estados Miembros, la aprobación de nuevos medicamentos, el mercado interno, la transparencia y las normas competencia comercial”. La solicitud iría encaminada a la redacción de “un Plan Europeo en contra de la Hepatitis C que incluya la coordinación por parte de la Comisión Europea de políticas de compras coligadas de fármacos contra la Hepatitis C entre diversos Estados Miembros”.   Las licencias obligatorias como solución Tanto Iglesias como Hammerstein coincidieron en el ejemplo a la hora de argumentar que la propuesta de la Plataforma es necesaria y factible. “¿Hemos sido capaces de ponernos de acuerdo para regular los precios de las llamadas de teléfono y no vamos a ser capaces de ponernos de acuerdo para regular un medicamento que evita muertes?”, decía Hammerstein en el encuentro con los europarlamentarios. “La clave del debate es que existen mecanismos jurídicos que permiten a gobiernos impedir a

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